Recomendación BIAP 29-1
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Introducción
En los países europeos
industrializados, cerca del 20 % de la población presenta ocasionalmente un
acúfeno. Casi el 4 % requiere un diagnóstico más extenso, y de 1 a 2 % sufre
hasta tal punto por su acúfeno y / o hiperacusia, que su calidad de vida se ve
seriamente afectada y precisa tratamiento.
El origen del acúfeno y de
la hiperacusia es variable, y la etiopatogenia real es desconocida en la mayor
parte de los casos. El enfoque diagnóstico, objeto de esta recomendación, debe
ser lo suficientemente completo como para considerar todas las etiologías
posibles, y requiere frecuentemente un trabajo multidisciplinario. Los aspectos
terapéuticos y la atención multidisciplinaria serán el objeto de una segunda
recomendación.
Con el término ”acúfeno” se
denomina todo sonido anormal percibido en el oído en ausencia de fuente sonora
externa. Únicamente en un pequeño número de casos son audibles estos sonidos
por parte del médico.
El acúfeno puede ser
clasificado según su origen, su progresión temporal o sus repercusiones sobre
el paciente.
a)
El acúfeno objetivo tiene una fuente sonora física en el interior
del cuerpo del paciente (como por ejemplo un vaso sanguíneo) ; el acúfeno subjetivo
tiene su origen en el tratamiento erróneo de informaciones en las vías
auditivas, no existiendo ninguna fuente sonora física.
b)
El acúfeno agudo está presente desde menos de 3 meses; el acúfeno
subagudo, entre 3 y 12 meses ; el acúfeno crónico
desde más de 12 meses.
c)
El acúfeno compensado es percibido por el paciente, pero no
produce ninguna molestia, o sólo una alteración menor de su calidad de vida. El
paciente puede enfrentarse al acúfeno. En cambio, el acúfeno descompensado
conlleva efectos importantes que merman la calidad de vida del paciente. Éste
desarrolla síntomas secundarios, principalmente psicosomáticos. El paciente no
puede hacer frente al acúfeno sin ayuda externa.
Con el término de hiperacusia
se designa, en el sentido amplio de la palabra, a toda hipersensibilidad a los
sonidos y ruidos que tenga repercusiones sobre el bienestar del paciente.
Acúfeno e hiperacusia son
síntomas que se encuentran en diversas patologías. El acúfeno otogénico está
frecuentemente amplificado por otros factores funcionales y / o psicológicos.
Todas las posibles etiologías deben ser examinadas separadamente o descartadas,
ya que los resultados de los exámenes serán la base necesaria para todo consejo
o eventual tratamiento. Frecuentemente, las explicaciones del médico y los
resultados tranquilizadores de los tests permitirán a los pacientes
sobreponerse a sus temores. Esto podrá permitir la aceptación del acúfeno sin
ulterior terapia.
En función de los
imperativos médicos y de las posibilidades financieras para su realización
deberá adaptarse el enfoque diagnóstico a cada caso, sin que pueda recomendarse
el seguimiento de un esquema estricto.
Con las pruebas diagnósticas
se podrá en muchos casos identificar una pérdida auditiva.
Será en base a una historia clínica realizada en profundidad que
podrán determinarse una serie de pruebas necesarias para el diagnóstico. Esta
historia clínica permitirá igualmente la evaluación del nivel de gravedad que
revisten las molestias, así como la evaluación de los síntomas secundarios. Es
especialmente importante que el médico se tome bastante tiempo para la anamnesis
(para la mayor parte de los pacientes con acúfeno o hiperacusia, 30 minutos
debieran ser lo mínimo). Puede ser muy útil el uso de un cuestionario antes o
después de la entrevista, o como ayuda para el médico durante ella, pero jamás
debe reemplazar o reducir el tiempo que se consagre al intercambio
personalizado.
Durante la entrevista deben
ser abordados estos temas de especial importancia :
-
Persistencia del acúfeno / de
la hiperacusia (evolución en el tiempo)
-
Factores exteriores que
influencian el acúfeno / la hiperacusia
-
Patologías asociadas /
problemas médicos relacionados o no con el acúfeno / la hiperacusia
-
Consecuencias físicas y
psicológicas para el bienestar del paciente
Enfoque
diagnóstico necesario (a realizar al menos una vez)
-
Examen otorrinolaringológico, incluyendo timpanoscopia y endoscopia
nasal
-
Evaluación de la función
tubaria
-
Auscultación de las carótidas,
de las arterias vertebrales y de la entrada del canal auditivo cuando el
acúfeno es pulsátil
-
Audiometría tonal (AC y BC)
así como audiometría vocal
-
Umbral de molestia (LDL)
-
Evaluación de la intensidad
sonora del acúfeno con un ruido en banda estrecha y evaluación de su frecuencia
con sonidos puros
-
Evaluación del umbral mínimo
de enmascaramiento con un sonido en banda ancha y en banda estrecha
-
Timpanometría y búsqueda de
los reflejos estapediales con registro de eventuales modificaciones durante la
respiración y las pulsaciones
-
OAE (otoemisiones)
-
BERA (potenciales evocados)
-
Evaluación de la función
vestibular, incluyendo pruebas calóricas
-
Examen manual del cuello y
búsqueda de molestias funcionales
-
Examen de la dentadura y la
mandíbula
-
Evaluación de la severidad del
acúfeno / de la hiperacusia, así como de los eventuales síntomas secundarios, a
través de la cuantificación del nivel de incomodidad, utilizando para ello un
cuestionario estandardizado o realizando una entrevista estructurada, y usando
en caso de necesidad una escala visual numérica o analógica (que también puede
servir para controlar los progresos del tratamiento)
-
Todos los tests que requieren
sonidos fuertes (impedanciometría, potenciales evocados, audiometría vocal)
deberán ser realizados con precaución, por el riesgo de dañar aún más el oído
interno
Después del análisis de los
resultados de la historia clínica y de los exámenes de base, pudiera ser
necesaria una evaluación suplementaria y / o un examen psicológico :
Examen de ortodoncia (si existe alteración de la mandíbula), ecografía duplex de los vasos del cuello, angiografía del sistema vascular cerebral, TAC del peñasco, RMN del cerebro y la fosa posterior, chequeo global, analítica a la búsqueda de bacterias o virus neurotrópicos, desórdenes del sistema inmunitario, desórdenes metabólicos y hematológicos.
Un examen psicológico debe ser considerado cuando las respuestas a las siguientes preguntas son positivas : « ¿Le molesta el acúfeno ?» o « ¿Le incomoda el acúfeno durante el día y está permanentemente presente ? » (el examen psicológico no se recomienda cuando el paciente no se siente más que poco molesto por el acúfeno durante el día o cuando se da cuenta de su presencia únicamente en ambiente de silencio, así como cuando el nivel de incomodidad es débil).
El examen psicológico es crucial a la hora de diagnosticar las patologías asociadas al acúfeno crónico descompensado. Se deberían considerar particularmente las patologías actuales del paciente directamente relacionadas con su acúfeno, y en contados casos se terminará con un psicoanálisis. La evaluación psicológica debe ser realizada por un psicólogo familiarizado con el diagnóstico del acúfeno y con su tratamiento. En algunos casos podrá ser necesario recurrir a una psicoterapia.
Bibliografía :
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Hals-Nasen-Ohren-Heilkunde, Kopf-und Hals-Chirurgie, Konsensuspaper im Auftrag
des Präsidiums. HNO Informationen 2, 40-45, (1999)
2. Pilgramm M., Rychalik R. et al :
Tinnitus in der Bundesrepublik Deutschland-Eine repräsentative epidemiologische
Studie. HNO-Aktuell 7 ; 261-265 (1999)
3. Royal National Institute for Deaf
People (RNID) factsheet, Statistics on deafness ; RNID Helpline, PO Box 16464,
London EC1Y8TT
Corfú, mayo 2003