Recomendación BIAP 30-1
Los Procesos Auditivos Centrales
En la práctica, la evaluación instrumental de la audición
se limita a las funciones de transmisión y percepción que garantiza la parte periférica de las estructuras
anatómicas de la oreja.
Estas estructuras contribuyen total o parcialmente a la
detección de la presencia de los estímulos acústicos, a las funciones de
discriminación, es decir a la detección de sus variaciones de intensidad y
frecuencia, a la resolución de su perfil temporal y por fin a su análisis
espectral.
A pesar de la
normalidad de esta evaluación, algunas personas presentan sin embargo
dificultades de escucha e inteligibilidad. Tales dificultades pueden ser la
consecuencia de desórdenes que se refieren, en particular, a las funciones
cognoscitivas, a la atención y la memoria en sus complejidades respectivas, y
también a las funciones garantizadas por las estructuras centrales de la
audición. Se reserva a estos últimos el término de `Procesos Auditivos
Centrales' (CAP) para Central Auditory Processes y el de `Déficit de los Procesos Auditivos
Centrales' (CAPD) para Central Auditory Processes Disorders para los cuadros que pueden resultar de sus
disfunciones.
Sin exclusión, los procesos auditivos centrales
corresponden a los mecanismos neurológicos responsables de las siguientes
funciones: las distintas formas de interacción binaural
como la localización, la lateralización y la fusión binaural;
la discriminación fonémica; el reconocimiento de las
formas temporales de la audición como la detección de las variaciones de
frecuencia, amplitud, duración, forma y configuración de los estímulos
acústicos; la detección de los intervalos de tiempo que separan dos estímulos;
el efecto de máscara temporal; la integración temporal; el reconocimiento del
orden temporal; los resultados auditivos en presencia de señales acústicas
presentadas en competición o de manera alterada.
Un Déficit de los Procesos Auditivos Centrales es un
déficit de unas o más de las funciones así catalogadas, consideradas específicas (atribuidas) de la audición.
En su forma pura, se considera como un defecto de
tratamiento de la señal auditiva: `Déficit de los Procesos Auditivos' (APD)
para Auditory Processing Disorders. Sin embargo síntomas comparables pueden manifestarse
con motivo de desordenes no específicos (no atribuibles) susceptibles de
afectar a la mayoría de los resultados.
Las facultades intelectuales, los procesos cognoscitivos
superiores, los niveles de aprendizaje, el grado de inmersión lingüística, las
facultades de memoria, atención y motivación deben tenerse en cuenta en la
evaluación de los déficit de los Procesos Auditivos
Centrales: cAPD para (central) Auditory
Processsing Disorders!
Esta definición abre la posibilidad de una interacción
entre desordenes que dependen de dos mecanismos: el tratamiento específico de
la información acústica y los procesos no específicos. La aplicación de estos
últimos en el tratamiento auditivo central señala la asociación clínica
frecuente entre alteración de los procesos auditivos centrales y retraso del
habla y de lenguaje, dificultades de aprendizaje, déficit de la atención y/o
hiperactividad, problemas psicológicos, emocionales y sociales.
Las pruebas de la función auditiva central pueden
clasificarse de varias maneras: pruebas monóticas, dióticas, dicóticas, pruebas verbales o no verbales. Puesto
que los resultados de pruebas verbales con significado pueden depender de
procesos no específicos a la función auditiva central estricta, las pruebas constituidas de estímulos
tonales, ruidos y fonemas deberían favorecerse.
Una batería de evaluación de la función auditiva central
debería constar como mínimo:
de pruebas de discriminación de intensidad, frecuencia y
fonemas;
de pruebas de resolución temporal (p.e.
gap detection);
de pruebas
vocales a escasa redundancia (p.e. prueba vocal en el
ruido, voz filtrada, comprimida, retrasada, parada o en reverberación);
de pruebas dicóticas;
de pruebas de reconocimiento de formas o de configuración
temporales;
de pruebas de interacción binaural.
Del hecho de la posible interacción entre disfunciones
específicas y no específicas de los procesos auditivos centrales, se recomienda
proceder a la evaluación del cociente intelectual, de los niveles de desarrollo
cognoscitivo, del habla y del lenguaje, de las facultades de memoria y
atención, un examen psicológico. Un
enfoque multidisciplinar es pues indispensable.
Toda prueba de evaluación específica o no específica de
los procesos auditivos centrales no podrá nunca utilizarse para programas de
rehabilitación.
BIAP,
Rodas, mayo de 2007
Anexo 1 :
CAPD Manifestaciones